La Ofensa

Durante la visita a casa del señor Radhav, Neeta  permaneció relegada en un rincón bebiendo té y mordisqueando un dulce correoso mientras escuchaba, a medias, una conversación donde cada vez que mencionaban su nombre, el señor Radhay la miraba de forma escrutadora.

− ¿Quién era ese hombre?−le preguntó a su madre ya en la calle.

−Ya te lo he dicho, Neeta. El señor Radhay es amigo de tu padre, compañero del partido. Tiene una empresa de exportación de especias.

−Os tratabais con mucha familiaridad.

−Tal vez algún día sea de la familia. Es el padre del chico que quiere casarse contigo.

− Ahora lo entiendo. ¡Me ha estado mirando como si fuera un saco de cúrcuma, mama, como si calibrara la calidad del producto!

−No digas tonterías, Neeta. El señor Radhay es una persona honorable.

Al acercarse su padre, Neeta guardó silencio. Sabía que aquel momento tenía que llegar…

Por la tarde Neeta corrió a casa de su amiga Sashi que, como todos los años, había venido de Canadá a pasar la fiesta del Diwali con sus abuelos.

− ¡No puedes permitirlo!−chilló Sashi indignada.− Eres demasiado joven para casarte, Hay que hacer algo…

−Para ti es fácil. No tienes que vivir en este país conservador y mojigato.

−Pero si no nos revelamos contra las viejas tradiciones las cosas nunca cambiaran…

Chiranjiv, el primo de Sashi entró en la habitación. A Neeta se le iluminó la cara al verlo.

−La plataforma Kiss of Love: besos contra la intolerancia, ha convocado una protesta frente a la sede del RSS. Hay que pararle los pies a esos vándalos del BJP.

Hacía unos días, las juventudes del partido fundamentalista, habían destrozado el café donde se grabó un reportaje emitido por la televisión que mostraba a una pareja dándose un señor beso convenientemente pixelado.

−Tenemos que ir−dijo Sashi.

Neeta se dejó arrastrar hasta allí. Los cuatro gatos que acudieron a la convocatoria fueron rápidamente disueltos por la policía, asistida por un grupo de extremistas, Chiranjiv pudo grabar con su móvil el desalojo, y la imagen de Neeta y Sashi dándose un casto beso en los labios.

Comenzaron los preparativos del Diwali. Neeta acompañó a su madre al almacén del señor Singh. Necesitaban renovar el menaje de cocina. Compraron platos, cubiertos, cucharones de plata. También arroz y polvo de bermellón. Después se acercaron a recoger los saris nuevos y los brazaletes, dorados que lucirían para la ocasión.

Pasaron la tarde en la cocina. Alimentaron el Tandoor con carbón vegetal y pronto la casa se llenó de aromas deliciosos, Cocinaron Naan y pollo tandoori, Curry de cordero, Samosas vegetales y Daal tarka, un guiso de lentejas amarillas que le encantaba.

Al atardecer, descalza, Neeta recorrió todos los rincones de la casa, marcando las huellas de Lakshmi para atraer la prosperidad. Distribuyó diyas por los alfeizares, en las mesillas de café, en el centro de la mesa del comedor.

Cuando se vistieron, su madre se empeñó en pintarle los ojos con un poco de khol.

La familia, congregada alrededor de la mesa, entonó bhajans envuelta en la música y la luz, neblinosa, de las diyas. A lo largo de la noche comenzaron a llegar parientes: tíos, primos segundos, ancianas ruidosas que hablaban con su abuela en bengalí. Y entonces, cuando subieron a la azotea para ver los fuegos artificiales, Neeta sintió, a su espalda, la voz del señor Radhay. Vestía una chaqueta Nehru y lo acompañaba un muchacho que debía ser su hijo. El chico tenía los hombros caídos, el pelo negro, pegado al cráneo reluciente y aceitoso. Era como un gorila, con los brazos peludos y el vello del pecho subiéndole por el cuello y fundiéndose con la barba. Fingiendo una indisposición Neeta se encerró en su cuarto.

−Se me ocurre una manera de impedir ese matrimonio− dijo Sashi. Apagando el cigarrillo y abriendo la ventana para que se disipara el olor.− El señor Radhay es un viejo carca ¿No? Sería incapaz de perdonar una ofensa a su honor.

−A qué te refieres Sashi, me estás asustando…

−Mira −Un recorte de periódico informaba sobre el Kiss of Love e ilustraba el articulo con una foto de ellas besándose −También está el video de Chiranjiv

−Dios mío. Mis padres me matan…

−Al principio se enfadarán, eso seguro, pero si logramos que el señor Radhay piense que eres una golfa y te rechace, habremos ganados mucho tiempo. Ya falta poco para tu mayoría de edad. ¿No es genial?

− No sé si podrán perdonármelo, pero ¡Hagámoslo!

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